1. No hagas maestría antes de tener experiencia de trabajo,
primero especialízate de manera práctica.
Muchos estudiantes no han terminado la carrera y ya están pensando en la maestría que harán, incluso muchas veces comienzan a ver programas y publicidad para maestrías, pues tienen la idea de iniciar a hacerse master inmediatamente terminen la licenciatura. Esto es bueno porque indica que no desean conformarse con poco, sino que van en serio con el derecho, no obstante, eso tiene varios problemas.
Se debe tomar en cuenta que es muy difícil hacerse master o especialista en una rama del derecho o en cualquier otra actividad solamente estudiando, leyendo, escuchando cátedras de profesores, entre otros, las especialidades se construyen sobre la base de la práctica, de ahí el dicho de que “la práctica hace al maestro”.
En el derecho, como en muchas otras actividades, los casos reales tienden a ser completamente diferentes a como nos lo enseñan en la universidad, es ahí donde entra la práctica, pues a través de esta uno ve un caso de 10 manera diferentes, eso te permite ver y conocer todas las opciones que tiene un expediente apenas lo revisas.
En otras palabras, la verdadera maestría solo te servirá si lo hace de manera práctica. Una persona puede pasarse un par de años estudiando como encestar un tiro de 3 en una cancha de basquetbol y probablemente cuando le pasen la bola, estando ya en la cancha no pueda ni llegarla al canasto, pues la teoría sin práctica tiene poco o ningún fundamento.
El otro inconveniente que presenta hacer una maestría desde que sale de la universidad, es que aparte de que no podrás aprovecharla porque continúa siendo estudiante, tampoco sabrá cual es la maestría que realmente te conviene o que va contigo o que se ajusta a tus necesidades, eso solo lo sabrá después de ejercer uno o dos años. En ese momento elegir la maestría no representará ningún problema porque ya ella te habrá elegido a ti. La práctica te dirá exactamente cuál es la maestría que más aportaría al crecimiento de tu carrera.
La recomendación es que antes de terminar la universidad consigas una oficina de abogados que te permita practicar, aunque sea cobrando poco o nada, pues lo que aprenderás te será tan útil que sacarás muchísimo más beneficios que si estuvieras en un trabajo que no tenga que ver con el derecho ganando un salario bueno.
2. Como aprender a ponerle precio al trabajo.
Una de las cosas más difíciles al salir de la universidad es poner el precio a los casos, pues, por un lado, no queremos ponerlo muy alto para que el trabajo no se vaya, pero por el otro lado, no queremos parecer barateros, entonces surge la interrogante de cuánto cobrar por un caso.
El precio de un caso es muy variable, pues depende de un número importante de elementos, por ejemplo, ¿quién es la persona que pide el servicio? ¿es de la familia? ¿es un amigo? ¿puede pagar lo que cuesta el trabajo? ¿necesita el trabajo, pero tú sabes que esa persona no puede pagar lo que vale el trabajo?
Todo esto hace que el trabajo que un abogado hace por RD$10,000.00 tú lo hagas por RD$7,000.00, o solamente por los gastos, es por eso que no podemos guiarnos por lo que ha cobrado otro por el trabajo, pues no sabe cuáles han sido las circunstancias que han llevado a ese colega a poner ese precio. ¿Entonces cómo se cuánto cobrar?
El parámetro que yo recomiendo es iniciar conociendo cuánto se gasta realizando ese trabajo, por ejemplo, en un divorcio por mutuo consentimiento con dirección en el Distrito Nacional, yo me hago las siguientes preguntas: ¿cuánto me cobra el notario por el acto de estipulaciones y convenciones y por la compulsa? ¿Cuánto me cobra el registro civil para registrarme el acto? ¿cuánto tengo que pagar por el pronunciamiento del divorcio? ¿cuánto pago para retirar la sentencia? ¿cuánto me cuesta la publicación en el periódico?
En fin, una vez se esto, entonces debo calcular cuántas diligencias tengo que hacer, es decir, cuánto tiempo le voy a tener que invertir al caso. Los gastos de un mutuo andan por el orden de los 8 o 9 mil pesos y tienen que ir donde el notario, luego al registro civil, después ir dos o tres veces al tribunal y a la oficialía civil a pronunciar, finalmente debo hacer la publicación en el periodico.
Teniendo toda esta información está claro que en ningún caso voy a cobrar menos que lo que se gasta en el proceso, sabiendo lo que se gasta en el proceso, entonces fijo el monto que decido ganar para mí, dependiendo de a quien sea que le esté haciendo el trabajo. Si está divorciando un hermano o un amigo, es muy probable que el primer divorcio solo le cobres los gastos, primero porque deseas aprender de manera práctica como se hace el divorcio y segundo por el nivel de familiaridad que hay entre tú y el cliente.
Toma en cuenta que los abogados baratos solo le gustan a los que nunca te llevaran un caso bueno, ellos solo te usarán para tonterías sin importancia, pero cuando llegue un caso realmente bueno se irán donde otro abogado que ellos no conocen, pero que cobra caro. También toma en cuenta que no debes exagerar el precio, el monto a cobrar también es una maestría que se adquiere con la práctica.
3. Debes parecer abogado (La importancia de la apariencia).
A los abogados siempre lo representan con traje, corbata y un maletín, lo que ocurre es que la gente en todo el mundo tiene una imagen de los abogados, y esa imagen lo hace entender que los abogados deben andar siempre formal, por lo menos en los días de trabajo, pues no se concibe que un abogado ande mal arreglado o desaliñado.
Para andar limpio y dar siempre un buen aspecto no es necesario tener dinero, lo que si debe ser es delicado, nunca andar con zapatos sucios o ropa desarreglada, despeinado, en fin, tratar de estar siempre lo más presentable posible y luciendo lo más fresco que se pueda, pues la gente difícilmente va a contratar un abogado que no le de orgullo presentarlo a sus amigos.
A la mayoría de le gente le gusta exhibir a los abogados como si fueren parte de su propiedad, por eso dicen, ese es mi abogado, o el abogado mío es tal cosa o hace tal cosa. Si ellos sienten que te tienen que tener escondido, mejor no te contratan a menos que sea gratis para usarte para que les haga mandados.
4. Debes ser organizado y manejarte por agenda.
Los abogados somos los profesionales que manejamos más plazos fatales, es decir, plazos que si se pasan hacen que todo se pierda, cuando se vence un plazo para interponer una demanda o un recurso de apelación, no importa cuánta razón tenga tu cliente o cuan buenos sean tus argumentos, ya el plazo venció, por lo tanto ,el caso se perdió.
Yo recuerdo un caso donde el abogado que estaba defendiendo el trabajador se le venció el plazo de la casación y después de eso el caso duró dos años más peleándose en la Suprema Corte Justicia, pues el abogado no encontraba de qué forma decirle al cliente que se le había pasado el plazo, él prefirió trabajar dos años, aun sabiendo que no iba para ningún lado, pero no se atrevía a decirle al cliente sobre su error.
Hay abogados que han tenido que pagar casos porque han dejado vencer plazos o han dejado que le declaren la perención de su caso, y todo eso se debe a la desorganización, así que antes de tomar su primer caso, lo primero que debe hacer es aprender a usar su agenda y anotarlo todo, por eso se dice que “es mejor tinta borrosa que mente lustrosa”, apunte todos los compromisos importantes y acostúmbrese a ver su agenda todas las noches o todas las tardes para que sepa que tiene al día siguiente.
Las audiencias no pueden estar anotadas solamente en el expediente, es obligatorio que la tenga anotadas en su agenda, pues no se puede dar el lujo de que se le pasen audiencias, eso le permite también decirle al juez que le cambie un fecha porque ya la tiene ocupada para que no le choquen las audiencias, por lo menos mientras trabaja usted solo, después que tenga un equipo de trabajo no importará si tiene varias audiencias el mismo día.
En resumen, no deje nada importante de su trabajo sin anotar en su agenda para que no lo lamente.
5. Has que el cliente se sienta seguro, pero no le mientas sobre la posición real de su caso.
Hay muchos abogados que para que los contraten ofrecen de todo al cliente, sentencias favorables, mucho dinero de daños y perjuicios, en fin, casos que muchas veces ni siquiera son buenos, ellos hacen que los clientes se metan solo para cobrarles, eso no debe hacerse nunca, el cliente va donde usted porque él no sabe qué hacer, por lo tanto, debe darle la mejor asesoría que su conocimiento le permita, y si le llega un caso del que usted no sabe, o llama un colega que maneje bien la materia y comparte el caso con él o le dice el cliente que usted no ejerce esa materia.
Si va a tomar el caso haga que el cliente se sienta seguro, que vea que usted sabe lo que hay que hacer, pero no le des falsas esperanzas. Si las probabilidades de ganar el caso son del 30% dígaselo, pues es él quien debe decidir si lo lleva o no, también es bueno que le presente al cliente las diferentes opciones que hay para resolver o intentar resolver su caso, pues a fin de cuentas ese expediente no es suyo, es de su cliente y a quien va a afectar una mala decisión no es a usted.
Muestre seguridad, pero al mismo tiempo sea sincero, no venda sueños con el único fin de conseguir un cliente, pues usted no hace sentencia, la sentencia la hace el juez.
6. ¿Trabajo independiente, busco un empleo o pongo mi propia oficina?
Al terminar la carrera de derecho, e incluso antes de terminarla, es natural que surja la interrogante acerca de que es lo que más me conviene a la hora de iniciar el ejercicio. Algunos piensan en trabajar de forma independiente sin abrir una oficina, es decir, haciendo labores desde su casa y reuniéndose con los clientes en cualquier lugar, ya sea una plaza o un sitio público.
Otros piensan en abrir una oficina para poder trabajar y recibir a los clientes, lo que lleva a una segunda cuestión y es el hecho de si la abre solo o si te asocias con alguien más. Finalmente, también está la opción de trabajar para una oficina o bufete de abogados antes de iniciar en una de las modalidades de trabajo independiente.
El problema de iniciar desde el principio como abogado que trabaja independiente es la dificultad para conseguir los clientes, pues el ejercicio del derecho no se hace a través de publicidad o haciendo un buen marketing, sino que en el 90% de los casos los clientes llegan por recomendación de alguien. Con esto quiero decir que iniciar de manera independiente el ejercicio puede ser frustrante porque el despegue de la carrera se tomará demasiado tiempo, tanto tiempo que probablemente la persona terminará solicitando un trabajo, aunque no tenga nada que ver con derecho.
La otra dificultad que presenta iniciar de manera independiente es la falta de experiencia práctica y la falta de conocimientos profundos del derecho, ya que al tener pocos casos la experiencia será muy limitada. A eso se agrega el hecho de que los casos que se consiguen como independiente generalmente son pequeños, pues es difícil que un cliente contrate a un abogado que es poco conocido y que además no tiene oficina, para darle un caso importante.
Por el otro lado, tenemos la opción de abrir la oficina, pero seguimos con el mismo problema inicial y es el hecho de que las oficinas de abogados no son colmados o tiendas en donde la gente sale a comprar un producto, pasa por el frente, lo ve en la vitrina y entra a comprar. La gente no sale a buscar una oficina de abogados, salvo que sea para casos de poca monta, como la realización de un contrato o la legalización de algún documento, la gente contacta a un abogado que un amigo, compañero de trabajo o familiar le ha recomendado.
Que quiero decir con esto, que abrirás una oficina sin clientes, pues nadie te conoce, pero con gastos fijos que irán desangrándote poco a poco hasta obligarte a tener que quitarla, pero ahora quedándote con una deuda o con compromisos económicos que tuviste que asumir para poner la oficina y para mantenerla durante el tiempo en que esta estuvo sin producir.
Si de todos modos se opta por abrir la oficina, entonces tienes que asociarte con alguien más, de tal manera que los gastos sean compartidos, además de que deben tomar en cuenta iniciar en una oficina en donde los gastos sean lo más bajos posible, ya que les tocará pagarlo de su bolsillo por un par de meses.
Entre poner una oficina con un par de asociados o iniciar de manera independiente, es más aconsejable poner la oficina, pues los clientes que consigan se quedarán contigo porque sentirán formalidad y eso les dará seguridad.
Finalmente tenemos la opción de iniciar trabajando en una oficina o bufete jurídico, y esta es a mi juicio la mejor opción por varias razones.
Lo primero es que eso te da la oportunidad de practicar muchos casos diferentes con lo cual tus conocimientos jurídicos mejorarán notablemente, es ahí donde verdaderamente comenzarás a pensar y actuar como abogado. Eso también te dará la oportunidad de ir aprendiendo poco a poco, pero sin la incertidumbre que provoca tener que trabajar un expediente sin saber por dónde comenzar, pues en una oficina de abogados siempre tendrás una especie de tutor o padrino a quien acudir para aclarar tus dudas, además de que es la persona que te va a señalar el camino por donde iniciar el proceso.
Eso también te va a dar la oportunidad de interactuar con otros abogados, de conocer los jueces y el personal de los tribunales, lo cual es sumamente importante al momento de trazar una estrategia para la defensa de un expediente. Además, ese ejercicio te va a permitir realmente conocer el sistema por ti mismo, con lo cual podrás unir la teoría y la práctica y hacerte realmente un abogado.
Una cosa importante a tomar en cuenta con esta opción es que la mayoría de las oficina de abogados no pagan un gran salario y menos si tu estas iniciando, es por eso que al elegir una oficina para trabajar tiene que ponerte como meta ir a aprender como si se tratase de una maestría práctica y saber que esa va a ser tu plataforma o el medio que tú vas a utilizar para luego llegar a obtener tu propia oficina o para intentar conseguir una sociedad en una oficina ya establecida.
La otra ventaja que te permite la opción de iniciar en una oficina de abogados, aunque sea ganando poco, es que comenzarás a interactuar con los clientes, vas a aprender cómo manejarlos y como suplir sus necesidades, y si bien esos no serán tus clientes cuando abras tu oficina, serán quienes te recomienden a otros, que pueden ser sus amigos y familiares que quizás no tienen el mismo nivel económico que ellos para ser clientes del bufete grande en donde tu trabajabas.
En fin, a mi juicio la mejor manera de iniciar el ejercicio del derecho con proyecciones de éxito es en una oficina de abogados que tenga muchos casos, sin preocuparte de que estés ganando poco, pues lo que estas aprendiendo ahí tiene mayor valor que un salario, ya que lo que realmente estarás es haciéndote abogado para luego poder salir a ganar tu propio dinero.
7. Nunca llegue a un juicio sin estar preparado.
He visto muchos abogados llegar al tribunal y muchas veces ni siquiera saben bien el nombre del cliente al que representan, si el Juez les pregunta cualquier mínimo detalle sobre el expediente tienen que ponerse a hojearlo sin saber si quiera lo que están buscando o donde deben buscarlo,
pues probablemente tomaron ese expediente la noche antes de la audiencia y lo pusieron en el carro y no volvieron a poner la mano, sino cuando fueron corriendo al salón de audiencias por haber llegado tarde al tribunal, eso es en el mejor de los casos, pues en muchas ocasiones ni siquiera andan con el expediente.
No existe forma alguna en que se defienda correctamente a un cliente si primero no se tiene un conocimiento minucioso y detallado del expediente, ya que no podemos olvidar que esta es la única carrera que se ejerce con un contrario que puede saber tanto o más que tú sobre la materia, de ahí que el conocimiento del expediente sea la clave del inicio del éxito.
El conocimiento del expediente engloba no solo conocer los hechos con detalle, sino también conocer a profundidad los artículos de la ley en que se fundamenta tanto la demanda como la defensa, ya que esa es la única manera de poder responder con agilidad y contundencia los argumentos del contrario.
La preparación y conocimiento del expediente también incluye trazar varias estrategias de defensa, al mismo tiempo ponerse en contra de sus propias estrategias para poder darse cuenta cuáles son los puntos débiles que tienen las mismas. En otras palabras, cuando usted tiene un argumento de defensa tiene que ponerse en los zapatos del abogado contrario y responderse a usted mismo con la mayor crueldad y contundencia posible esos argumentos, luego de eso le corresponderá buscar las posibles soluciones y respuestas a esos argumentos que le son contrarios.
Nunca se debe olvidar que la estrategia que usted diseña para su defensa también ha sido pensada por el abogado contrario, es decir, usted no va a llegar al tribunal con ninguna sorpresa ni con ninguna arma secreta, salvo que el abogado contrario sea de los que suben a un caso sin conocer o haber estudiado su expediente.
En resumen, el estudio y conocimiento profundo de su expediente le va a permitir mitigar un poco el impacto que causan los nervios a todos los abogados nuevos, pues mientras menos conocimiento usted tiene de lo que va a pasar en la audiencia y de cómo defenderse, mayor es su nerviosismo, lo que lleva a que se le olviden incluso las cosas básicas que ya usted se sabe. Al abogado que le ocurre esto se ve en el peor aprieto de su vida frente a un tribunal y a un salón lleno de espectadores, lo que aumenta todavía más la tensión.
Dicho todo lo anterior, no se puede terminar esta parte sin recalcar que en ningún caso se debe presentar a un tribunal sin conocer el expediente que lleva en las manos, aun cuando tenga que pasarse la noche anterior a la audiencia completamente despierto estudiándolo, y aun cuando hayan muchas probabilidades de que el caso pueda reenviarse, al tribunal no se llega preparado para reenviar expedientes, se llega preparado para conocer el fondo aunque la estrategia sea reenviarlo.
8. Aprender a expresar las ideas con la mayor claridad posible.
Hay gente que tiene muchos conocimientos, pero poco éxito. Es como aquellas personas que son expertos en una materia, pero si tú lo pones a impartir una clase todos los estudiantes se queman porque no entienden ni una sola palabra de lo que ese profesor expresa, todo esto a pesar de que la persona es sumamente inteligente y además tiene mucho conocimiento sobre el tema.
Hay pocas carreras que requieran tanto para su éxito de que la persona exprese claramente sus ideas como el ejercicio del derecho, pues no debemos olvidar que el ABC de cualquier pleito se concentra en dos argumentaciones contrarias, por un lado tenemos a X que dice que el vehículo que provocó el accidente fue el rojo que se desplazaba de norte a sur, y por el otro lado tenemos a Y que hablando sobre el mismo hecho sostiene que el vehículo que causó el accidente fue el azul que se desplazaba de sur a norte.
En medio de ellos dos tenemos al Juez que tiene que decidir cuál de los dos tiene la razón, pero ocurre que la razón no la dan los hechos, y tampoco la da el derecho, la razón la dan los argumentos que mejor hagan coincidir los hechos con el derecho. No se trata de citar artículos, eso puede hacerlo cualquiera, de lo que se trata es de poder convencer al Juez de que el artículo que tu estas citando es el que mejor se aplica con tu versión de los hechos, eso es lo único que podrá darte la ventaja.
Yo he conocido muchísimas personas que tienen el 100% de la razón en lo que están diciendo, pero en su forma de expresarlo la pierden, también he visto otros que sin tener la razón en lo más mínimo terminan saliendo beneficiado de cualquier discusión, simplemente porque supieron expresar con mayor claridad y contundencia sus argumentos, lo que hizo parecer que lo que decían era palabra santa.
Lo que quiero decir, y soy insistente en esto, es que como abogado o aspirante a abogado tienes que hacer el mayor esfuerzo posible y dedicar el tiempo que sea necesario para aprender a transmitir tus ideas con claridad, esto puede hacerlo cualquiera, nadie es tan poco inteligente que no lo pueda hacer, lo único que requiere es que se le dediques el tiempo necesario a estudiarlo y practicarlo para finalmente aprenderlo y dominarlo.
Lo que yo recomiendo es que se comience primero con cosas pequeñas y cotidianas que no tiene que estar necesariamente ligadas al área del derecho, si vas a decirle algo a alguien, primero piénsalo y luego trata de expresar la idea en la menor cantidad de palabras posible, pero sin que se quede nada del mensaje por decir, debes tomar en cuenta que el que tiene conocimiento del hecho eres tú, y por lo tanto hay detalles importantes que si no lo incluyes en el relato el interlocutor no podrá entender con claridad lo que quieres decirle.
Con esto lo que quiero decir es que lo narre o lo exprese partiendo de la idea de que tú no sabes nada del tema y te lo están contando a ti, piensa en las palabras que fueran necesarias para tu poder entenderlo, ya que probablemente serán las mismas con lo que lo va a entender la otra persona.
Inicia tu practica con personas conocidas y de confianza, con hechos reales o ficticios, y al final de tu exposición pídele a la persona que te diga exactamente lo que entendió de lo que tú le acabas de hablar, de esa manera podrás darte cuenta si el mensaje llegó claro.
Después de un par de prácticas has lo mismo, pero con personas de menos de confianza, pues generalmente con la persona muy cercana uno se siente demasiado cómodo y la idea es que puedas expresar tus ideas claramente, tanto a la persona que conoces de toda tu vida, como a uno que acabas de conocer.
Si haces esto tendrás asegurado que tu mensaje va a llegar, pues no debemos olvidar el dicho de que la mitad del pleito es la boca, si tu estrategia es la correcta y la expresas claramente el éxito está garantizado
9. Para ejercer el derecho es obligatorio aprender a pensar.
Esto parece sencillo, sin embargo, es una de las cosas más importantes para poder tener éxito en esta carrera, pensar es un trabajo muy difícil y agotador, pero una vez que se adquiere el hábito, se hace de forma natural. Pensar te servirá, entre otras cosas, para poder ver todas las posibilidades en un expediente y así asegurarte de trazar la mejor estrategia de defensa.
Te servirá también para anticiparte al abogado contrario, lo que te permitirá saber casi todo el tiempo cual es el siguiente paso que este dará, y evidentemente si ya tienes una idea de por dónde viene el contrario, prepara tu defensa antes de que llegue, lo que ocurrirá es que cuando te tire ese argumento en audiencia, te verá responderlo de una manera completamente natural, ignorando la idea de que tú ya lo tenías estudiado.
Lo recomendable es hacer hábito de pensar, en el sentido de tomar un problema buscarle 10 posibles soluciones diferentes, aunque en principio parezcan soluciones muy sencillas e inverosímiles, de todos modos, anótelas, al final de esas 10 posibles soluciones va a sacar las que considera que son las 3 mejores y a partir de ahí va a colocar esas tres soluciones en orden de prioridad, es decir, va a decidir cuál usar primero y cual después.
Esto es exactamente lo que se hace con los casos todos los días, se piensa en el problema, se plantean las soluciones y al final se escogen las mejores.
10. Mantenga a su cliente informado de su caso.
Es necesario que se entienda desde antes de comenzar a ejercer que el abogado no es dueño de ningún expediente ni de ningún proceso, el dueño del proceso es el cliente, si la estrategia del abogado no funciona el que va a tener que pagar o el que va a ir a la cárcel no es el abogado sino el cliente, por lo tanto al cliente hay que darle participación en el proceso, no para que diga lo que hay que hacer, sino para que elija entre las opciones que nosotros le presentamos después de haberle explicado los riesgos de cada una.
He visto abogados discutir con clientes e incluso insultarlos por el simple hecho de que el cliente le pida información o le pida copia del expediente y cuando veo eso sé que de lo que se trata es de que no están haciendo el trabajo y no quieren verse descubiertos o es simplemente que su arrogancia es tan grande que no se dan cuenta que ellos no son los dueños de los procesos, sino el cliente que le está pagando.
Es necesario que se entienda que cuando yo recibo una información sin estarla solicitando le otorgo mayor valor y credibilidad que cuando esa misma información me la dan por insistencia y solicitud mía. Cuando yo llamo un cliente y le informo sobre la situación de su caso y le digo que su próxima audiencia será dentro de 4 meses, es probable que el encuentre que eso en mucho tiempo, sin embargo estará agradecido y se sentirá confiando porque se le sirvió la información que él no estaba solicitando y se le dio la importancia que él merece, sin embargo si esa misma información yo se la doy después de que el cliente me ha llamado dos o tres veces o ha venido a mi oficina en un par de ocasiones, este comenzará a sentirse inseguro y pensará que yo le están huyendo a darle la información porque estoy ocultando algo.
El hecho es que cuando yo ofrezco la información voluntariamente, al ser más creíble tengo que invertir menos tiempo con el cliente y lo mantengo más tranquilo, pero cuando es lo contrario me veo en la obligación de darle demasiadas explicaciones para poder convencerlo de que todo está bien.
Hay un hecho más que se debe tomar en cuenta y es que hay muchos casos que pasan de 5 años en los tribunales y cuando un cliente tiene 6 o 7 meses sin ser actualizado de su caso en lo primero que empieza a pensar es en que el abogado se vendió, y usted podrá decirme que eso no importa si usted realmente no se ha vendido, sin embargo la manera de obtener clientes en esta profesión es por recomendación de los que ya tiene y si su cliente actual piensa que usted se vendió al único que le recomendaría que vaya donde usted es a un enemigo de él.
En definitiva, lo que hay que entender aquí es que el expediente es de su cliente y que su cliente es importante y debe sentirse respetado por su abogado, aun cuando sea una persona humilde, pues si usted lo aceptó como cliente le debe el mismo respeto a un pobre que a un rico, pues para usted son una misma cosa, ambos son clientes.
Comentarios
Todavía no hay comentarios sobre este artículo.